Familiares Seniors Residencias

19 Jun ¡Agradecimientos de familiares!

Nos encanta recibir palabras tan sinceras y emotivas por parte de los familiares de nuestros residentes, simplemente por realizar bien nuestro trabajo.

Mensajes de este tipo resultan muy satisfactorios y nos dan aún más fuerzas para seguir realizando nuestra vocación.

Os dejamos con dos reseñas de familiares con residentes en nuestros centros Seniors Ronda y Seniors Vélez Málaga.

Familiar Seniors Vélez Málaga

Marchó, se fue del último hogar que tuvo en su vida. 87 años y medio en los que le costó muchísimo salir y estar fuera de allí, de su «Chorrillero» natal, más allá de dos años seguidos.

Lo intentó e insistió en los intentos, más siempre, el terruño, tiraba de él y le podía. Aquellas 4 paredes encaladas, aquellas piedras ensolando la casa pequeña y modesta. Nada mejor que aquel hogar de siempre y para toda la vida. Era su casa.

Aquellos olivos en sus cerros y campos de trigo, cebada y barbechos gestando más vida. Su aire y, aquellos pinos, su propio bosque plantado por él y sus contemporáneos amigos: Talango «Las 2 Fanegas», Cachorro «La Cochinita», Gami «El Chamarín»…

Eliseo se fue un año escaso después de su mujer, Eugenia. De esta, su última casa, la Residencia que parecía un hotel, como le dijo, él a ella, la vez primera en que fuimos a verla juntos para ver si les gustaba.
Y como no lo dejaban tener allí sus mantecados y magdalenas, quiso marcharse a la media hora seguida nada más entrar. Eran su delirio y todos entendimos que se podía hacer ese esfuerzo de cesión, tan agradecido siempre por todos, para que disfrutara de aquel placer los últimos días de su vida sin tener que incumplir las normas.

Empezamos a conocer las carreteras, desde Benalmádena y desde el Trabuco hasta allí. Por sitios diferentes en las visitas. También los sitios donde comer, aunque cada vez comían menos. Visitamos la fortaleza de Vélez, visitamos el mar, algunos viajes de vuelta a casa. Hasta que ya todo esto les cansaba. Por tanto, su penúltimo cumpleaños lo celebramos con toda la familia cerca de la residencia. Un día inolvidable para todos.

Nos empezó a presentar a personas que a él le hacían sentir bien. Samuel era su amigo inseparable.
A ratos, en el patio del jardín, jugábamos al dominó o a las cartas. Eran los primeros días en los que siempre pedía salir para unos minutos después querer volver a irse a su cama. A veces me enfadaba, se enfadaba, y luego nos pedíamos perdón con un abrazo. «Te quiero mucho» era nuestra frase preferida. «Eres mi mejor amigo» también.

Así, dos años y una semana después, ya ambos hubieron dejado vacantes su mesa junto al pilar del salón principal, sus espacios de las mesas del comedor y su habitación tan limpia y tan bien cuidada siempre. Su puerta de atrás, junto al jardín y al césped verde como una cebada del mes de abril de aquel cortijo.

Se han ido de su penúltima casa a la casa definitiva de su cielo, rezado en plegarias por ellos toda su vida. A su «Chorrillero» definitivo en el que ambos podrán volver a bailar sus pasodobles y a echar sus tardes de cartas con los demás seres queridos que les precedieron, quizás mirando a Gibalto o al Tajo del Mediodía. Amaneceres y ocasos al fresco y a la buena charla.

Aquí, con este escrito tal vez un poco largo, vine a deciros GRACIAS a todos y cada uno de los que los acompañasteis en su último hogar terrestre y a los que nos atendisteis tantas veces a la familia, tan amablemente y con tanto cariño tanto a nosotros como a ellos.

Samuel, Eli, Nuria, Sabina, Nerea, Maricarmen, Mamen, Hortensia, Carmen, Cristina, Rocío, Laura, Juanmi, el Dr. Leopoldo…
A tanta gente que no llegué a preguntarle el nombre, o de la que tal vez se me olvidó (disculpas por ello), o con la que ni siquiera nunca me tropecé,  pero que les lavaban su ropa, les hacían sus camas, su desayuno, su almuerzo y su cena. Les lavaban sus cuerpos y atendían en sus dolencias. Peinaban su pelo y les dieron abrazos que les faltaban por nuestra parte.

A vosotros, la última y más grande de sus familias y también de las mías, os dejo algo pequeño pero que será así por toda la eternidad: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. INFINITAS GRACIAS.

De Francisca, Dolores, Luis Miguel, Juan Antonio, Hilario y Guadalupe Ortigosa Arjona y familia.

Familiar Seniors Ronda

El motivo de esta carta es agradeceros el trato y la atención recibida por parte del equipo de trabajadores de la residencia Seniors Ronda, hacia mi padre durante estos días tan difíciles que hemos vivido todos.

Quisiera reconocer vuestra profesionalidad, trato humano, simpatía y paciencia que habéis demostrado tanto a mi padre como hacia mi familia.

Resaltar vuestro esfuerzo por hacer confortable la estancia de mi padre, dispensando cariño y trato familiar, que se transmitía a través de vuestras videollamadas y fotos que nos hacían sentirnos más cerca.

Animaros a seguir en este camino, aunando fuerzas y atendiendo y mimando a nuestros mayores.

Ruego haga extensivo este agradecimiento a todo el equipo.

Muchas gracias.

Lola Riaza Ramirez.


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