Banco de recuerdos

29 Abr Bancos de recuerdos

Vuelven nuestros queridos bancos de recuerdos

Hoy te contamos las historias de vida de dos de nuestras residentes. ¡Sigue leyendo!

Isabel Mena Pajares

Isabel Mena Pajares, con 94 años y nacida en Jimena de la Frontera (Cádiz), nos cuenta cómo se celebraban las bodas en los años 50 y las diferencias que existen con las celebraciones actuales.

Recuerda con especial ilusión la boda con su marido. En aquella época las personas se casaban jóvenes, ella concretamente se casó a los 22 años.

Nos cuenta que, a diferencia de los vestidos de ahora, en su época las novias se confeccionaban los trajes ellas mismas. En su caso, su vestido de novia fue azul y se lo hizo su madre.

Isabel y su marido se casaron en el Convento de la Reina de los Ángeles, en Jimena de la Frontera. Después de darse el sí quiero, la celebración tuvo lugar en casa de los padres de Isabel, y éste consistió en un desayuno con la familia más cercana.

Como destino de luna miel, se fueron a Algeciras, y cuenta lo afortunada que fue de poder ir al menos a este lugar como viaje de novios, ya que en su época casi ningún matrimonio podía hacerlo.

María Ángeles Oneto

Nuestra residente, María Ángeles Oneto Aleu tiene 89 años y es natural de Cádiz. Hoy ha querido contarnos cómo fue su vida entre tres ciudades: San Fernando (Cádiz), Tánger y Marbella (Málaga).

María Ángeles, ha tenido que luchar desde que era muy pequeña por haber nacido en tiempos de guerra.

En su casa eran 7 hermanos, y con 6 años, su padre cayó preso en aguas judiciales, siendo condenado a 4 años de prisión. Su madre, por su parte, fue internada en su psiquiátrico. Por lo que Mari Ángeles tuvo que buscarse la vida desde muy pequeña. Su mayor miedo en ese momento era no encontrarse a su padre vivo en alguna de sus muchas visitas a la cárcel.

En la adolescencia, trabajó al servicio de una familia, para más tarde pasar a trabajar en una sastrería de hombre como modista.

En una de sus salidas al cine, conoció al que fue su marido durante tantos años. Salieron durante 2 años y medio, para después prometerse amor eterno.

Es en ese momento cuando ambos deciden irse a Marruecos, junto con la madre de él, para vivir del balneario que gestionaba su suegra.

Allí pasaron algunos años hasta que decidieron vender el balneario, y es entonces cuando la familia, que ya había crecido por aquel entonces, decide volver a su ciudad natal, San Fernando, en busca de un nuevo comienzo.

María Ángeles cuenta como metió a su hijo con 14 años como botones en una agencia de viajes, que pronto se expandió hasta Marbella.

En el año 1968 finalmente se instauran en dicha ciudad. Su hijo Julio continuaba trabajando en la agencia de viajes y su marido se emprendió como empresario en un local para el culturismo.

Marbella es el lugar donde nuestra residente ha disfrutado de sus años de tranquilidad rodeada de los suyos.

A pesar de todo lo vivido, María Ángeles recuerda su vida con mucha felicidad, y sólo desea que a los suyos les vaya muy bien en la vida.

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