Seniors Residencias

20 May REFLEXIONES DE COVID-19

Nuestra psicóloga realiza una reflexión muy interesante sobre cómo ha sido el trabajo en nuestras residencias desde que se desató la pandemia causada por el Covid-19.

Son tiempos difíciles donde hemos tornado a otra manera de vivir y de hacer las cosas. Dicen que no se sabe lo fuerte que eres hasta que debes serlo, y a fuerza de pandemia mundial, hemos puesto esta capacidad en el asador de nuestros recursos emocionales.

En momentos como el actual, siempre podemos observar las dos caras de la moneda, desde la generosidad mas inmediata hasta la sin razón y el disparate de algunas conductas.

Lógicamente hay que tener en cuenta cada persona, sus circunstancias,  cada sector y cada grupo de riesgo y vulnerabilidad. En mi caso, puedo hablar de estas personas más susceptibles, al trabajar como psicóloga en una residencia de ancianos.

La media de edad en mi centro supera los 85 años. ¿Cuál devastador podría ser la entrada del dichoso “bicho” ? Sin duda, al menos sería desolador.

Y con ese triste planteamiento empezamos a trabajar al principio de la pandemia, sintiendo principalmente ansiedad, miedo e incertidumbre. Pero aquello, al mismo tiempo, nos dio la fuerza y el poder necesario para poner en marcha muchas medidas, la cuales hicieron que algunos nos tildaran de exagerados, pero que a la larga han gozado de un agradecimiento inconmensurable.

Había que informar a cada familiar de cada paso, cada protocolo nuevo, de cada actuación… Por un lado recibíamos agradecimientos y comprensión, pero por otro, quejas, demandas e intolerancia ante una alerta sanitaria mundial que no tiene más objeto que acogerse al sentido común de la población.

Nosotros (equipo de trabajo) fuimos a una, echando horas extras para facilitar toda la información necesaria, cambiando horarios y turnos, acudiendo a nuestros puestos de trabajo en días festivos y realizando tareas, que en otros momentos nos hubiéramos negado a hacer.

Y todo ¿por qué? Por ellos, nuestros residentes, a los que ahora vemos más que a nuestros propios padres, y que se han convertido desde hace tiempo en nuestra segunda familia, y es que para trabajar en este sector hay que sentirlo de manera profundamente vocacional.

Luego estuvo esa difícil tarea de llevar el conocimiento a nuestros mayores de forma adecuada, según su nivel de deterioro cognitivo, su estado de ánimo, su dependencia con un familiar, del que de repente se le privaba de sus visitas.

Ha sido complicado, pero creo que poco a poco lo fuimos consiguiendo con nuestra ayuda (charlas psicoeducativas, descarga emocional, apoyo, acompañamiento, establecimiento de nuevas rutinas, etc) y con la colaboración de todos. Al fin y al cabo la inteligencia es la capacidad para adaptarse al medio que nos rodea.

Igual que en la desescalada, nuestro día a día, nuestra semana a semana, pasa por diferentes fases, cual montaña rusa. Hay momentos de mucha emoción, como son las videollamadas a sus familias o cuando salimos a aplaudir a las 20:00h y animamos a los vecinos con alguna canción. Sin embargo, en otras nos vence el cansancio, estamos más irascibles y la ansiedad al ver las noticias (altamente no recomendable) nos abruma.

Al estar confinados cada uno en su habitación, gran parte del día observamos como el adulto mayor en algunos casos se beneficia y en otros se perjudica. Por ejemplo, hemos pasado de una atención comunitaria a una atención más centrada en la persona, dedicando más tiempo a sus preferencias personales para buscar entretenimiento en su habitación (crucigramas, lectura, postcads, películas, música, manualidades, pintura, jardinería, actividades religiosas…)  y siempre acompañando y ahondado en su historia de vida.

Por otro lado, es cierto que aquellos residentes más apáticos, con previa negativa normalmente a realizar actividades, al no sentir esa presión grupal y familiar, tienden a aislarse e incluso a mostrarse algo agresivos cuando insistimos.

En definitiva, ha sido y es un trabajo agotador, pero muy reconfortante. Ojalá pronto podamos volver a la normalidad.

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